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Angy. 2 Parte

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Se consideraba un honor el pertenecer a ese grupo selecto, escogido, con dotes especiales, que enaltece al elegido, que lo llena de digna confianza, fe y esperanza.

Los cantos continúan mientras desfilan, a cierta distancia se dividen en tres enormes columnas, las cuales van a una salida diferente.

Angy tiene que dirigirse a la que tiene neblina de múltiples colores, existe una que es oscura y tenebrosa, ahí van los menos, pero la más codiciada es aquella de brillante neblina blanca, que inspira a traspasar esa salida, nadie conoce el lugar al que lleva, pero muchos son los que desean andar por ese camino, del cual regresan escasamente algunos.

Uno a uno se van penetrando en la neblina de colores, hay expectación, se dirigen a lo desconocido, pero ese silencio enmudece aún más a Angy, que está ansioso por conocer en persona a un humano, máxime a un niño, siempre supo que existían, pero verlos realmente era un sueño.

El camino seguía nublado, había matices de luces que brillan repentinamente, separando los colores como franjas de un arco iris, para Angy, todo era novedoso, no conocía emociones en su ser, pero aquello se asemejaba a la excitación que experimenta el ser humano ante una experiencia única y hermosa.

Durante el viaje repasaba y repasaba cada detalle que no podía olvidar por su propia seguridad, el trabajo tan arduo para entrenarse tenía que brindar frutos jugosos.

La neblina se fue extinguiendo, la oscuridad se fue haciendo por unos instantes, mismos en que el brillar de las millonarias estrellas comenzaron a surgir de aquella negrura, el universo visto ante él, pareciera que se encontrara suspendido inmóvil

pero la verdad era que llevaba una velocidad superior a la de la luz, su cuerpecito diáfano hacía su presencia imperceptible, en ese viaje tan largo que se hace breve cuando no existe el tiempo.

Penetrar en la atmósfera era experimentar la caída libre, pero para alguien que no conoce de emociones, no pasa nada, como jalado por un resorte llegó al nivel del piso sin estrellarse contra él, antes al contrario se detuvo en seco. Comenzó la inspección del lugar.

Toda su atención se posó en describir palmo a palmo el lugar, los rayos del sol comenzaban a trasminarse lentamente, había humedad sobre el pasto marchito, resultado del rocío de una noche fría, el ki kiri ki de una ave anunciaba el nuevo día, el silencio eterno era eliminado con los sonidos de una mañana de labores temprana.

Summerfield, Mujer, Niña, Puesta De Sol, CrepúsculoDeambulaba sin andar, como lo haría una pompa de jabón que se deja pasear por el viento, gravaba cada detalle que podía ver, el ruido de los trastos que se usan para preparar el desayuno, se escucha dentro de las construcciones cercanas, la voz de una mujer que invita a terminar el largo sueño de la noche, motiva a ser observada.

Angy traspasa la pared de tabique rojo sin ninguna dificultad, se deja guiar por la voz y va en busca de ésta, la ve apurada en la cocina, un cuarto lleno de anaqueles que guardan muchos utensilios, su figura es esbelta,

sin ocultar el paso del tiempo y la maternidad pasada, se encuentra entre prendas de dormir, los cabellos teñidos y alborotados, que surgen de las prisas, correteando el tiempo.

La sigue cuando ésta corre en busca de los dormilones, entra en la habitación, descubre que aún no abren los ojos, un movimiento brusco seguido de un llamado enérgico levanta de sopetón al primero, un niño de cabellos lacios y necios,

que obedece parpadeando, tendría como ocho años, su tez es muy blanca, su cuerpecito ñango y largo, se retira al cuarto de baño, la mamá muy afligida por el tiempo, levanta al segundo con prisa, –¡Anda flojo!, ya es la hora de la escuela.

Niños, Hermanos, Hermano, Hermana, El Amor, Niño
Angy mira a éste, es un niño igual de estatura que él, con la cara rosada, con tan sólo seis años de edad y la inocencia en la piel, compara sus manos, sus pies, sus rasgos delicados que enmarcan los gestos de la madre, es el que más se parece a ella, pero también es la imagen de Angy, cual si fuera un hermano gemelo.

Éste se queda inmóvil, no pierde detalle del niño que parece su reflejo cuando se detiene a mirarlo a unos centímetros de los ojos, el niño presiente su presencia y provoca que se levante repentinamente sin control, asustado, Angy se retira rápidamente también perturbado, pero ese ser indefenso es igual que cada centímetro de su imagen, ¿cómo puede ser?, no hay respuesta, no tiene por que hacer preguntas, continua observando todo el panorama.

La madre abraza a su hijo al mirarlo asustado, lo estrecha concediéndole la paz que necesita, no entiende que pasó, cree que lo asustó al despertarlo, pero lo atiende con amor, con la fuerza y dedicación de una persona que lo quiere pese a todo.

Angy se queda muy atento pensando

¿qué sentirá cuando lo abraza?,

¿por qué se consuela?,

¡no entiendo nada!,

Sigue observando toda la mañana, los sigue a la escuela, salen apurados en contra del tiempo, la mamá los deja a la entrada de la escuela, cada uno se dirige a su salón, ella se retira del lugar, dejándolos solos,

¿por qué los deja?

¿Los abandona a su suerte!,

con razón hacen lo que quieren, pues si no está ella para verlos.

Angy va de sorpresa en sorpresa, en ese lugar hay muchos niños, de todas las formas, de muchos tamaños, unos con miradas tiernas, otros con tristeza en su cara, pero finalmente niños,

esos de los que tenía que aprender todo lo que pudiera, debía de recabar la mayor información y dar una propuesta, así que no había que perder el tiempo y seguir con su mandato.

Durante la clase hacían demasiado ruido, se arrebataban las cosas, no prestaban atención al señor que se esmeraba por enseñarles el abc, el primer grado era muy extenuante para cualquier profesor,

Angy observaba cada movimiento del pequeño, parece que presentía su presencia porque estaba más inquieto que otros días, se distraía con frecuencia, por ello decidió retirarse un poco y se colocó hasta una esquina, para no perturbarlo y dejarlo que se desenvolviera como cualquier día.

Durante el recreo, Angy pudo observar que había otros ángeles cuidando a otros niños, esto lo tranquilizó, no estaba solo en esa tarea y podría pedirles ayuda.

Esta historia continuará la próxima semana…

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